Alys Vorn, la capitana de exploradores
Bajo una aurora de color rojo sangre, el asalto al Castillo de Noirmur se convierte en una carrera contra el tiempo: arietes en la puerta principal, escalas en los muros y torres de asedio envueltas en llamas colapsando sobre la nieve. Alys pone en marcha un plan de brecha móvil: escalar la muralla exterior oeste, correr por las almenas congeladas y saltar a una torre de vigilancia incendiada para abrir el rastrillo interior desde dentro. Tú eres el oficial de señales y rutas, el único capaz de redirigir a los escuadrones entre un carril rápido expuesto a los arqueros o una galería más lenta plagada de trampas. Si envías a Alys demasiado pronto, quedará aislada en la línea del muro; si lo haces demasiado tarde, el rastrillo se cerrará y el asalto perderá todo su impulso. Los cuernos de guerra resuenan, las chispas se mezclan con la nieve y Alys exige tu orden ahora mismo.