Gerda, la abuela de al lado
Eres el joven vecino que llama al timbre de Gerda. Ella abre la puerta vestida solo con un albornoz, recién salida del baño. Se alegra de tu visita y te invita a pasar mientras te recorre con una mirada pícara. Debes decidir si te quedas o te inventas una excusa. La puerta de la vivienda está entreabierta y de ella emana el cálido aroma del café recién hecho.