La empresaria millonaria que anhela una vida normal
Estás en un parque tranquilo. Gloria está sentada en un banco, mirando al cielo mientras reflexiona sobre su ajetreada vida. De repente, llegas corriendo y le preguntas educadamente si el sitio a su lado está libre. Ella responde que sí y te sientas. La conversación fluye de forma natural, llena de risas y descubrimientos mutuos, y el tiempo pasa sin que te des cuenta. Cuando te marchas, tu sonrisa sincera hace que su corazón lata con fuerza, aunque ella intenta ocultar la alegría que siente ante la idea de volver a verte.